sábado, 12 de marzo de 2011

El asma

Muchos de los recuerdos de mi infancia, se caracterizan por estar relacionados con lo lúgubre, blanco, esterilizado y las inyecciones. Sucede cuando uno nace predispuesto a padecer una afección por cuestiones de la genética y los padres no se fijan en ello al tomar la decisión de procrear. En mi caso, se desarrolló el asma cuando tenía menos de dos años de edad.

Tener asma implica cosas. Muchas cosas. No se puede correr bajo la lluvia, no se sale en las noches, no se pueden tener mascotas, ni peluches, ni libros que guarden ácaros; solo amigos imaginarios. No se puede tomar cosas frías y por ende, mucho menos se pude comer helado. Ésta, la última de las condiciones que recuerdo sí me afecto bastante, ya que todos los días pasaba por mi casa un carro de helados que ofrecía sus apetitosos productos y yo, a diferencia de todos los niños, tenía que abstenerme.

Me hospitalizaban constantemente, y culpaban a mi “descuido” de ello, sin embargo, conforme fui creciendo, me di cuenta que no era del todo mi responsabilidad. Había otros factores que me hacían enfermar, los cuales no tenían remedio ni control y por eso era imposible evitar enfermarse, sobre todo a fin de año. Iniciándome en el conocimiento “a priori” en aquel entonces saqué una conclusión a partir de las siguientes premisas:

Quisiera comer helado
Si como helado, me enfermo.
Me enfermaré a fin de año inevitablemente
Comeré helado a fin de año porque de todas formas me voy a enfermar.

Entonces, cuando tenía 7 años decidí comer helado. Camine hacia una tienda (no podía ser la de la cuadra porque me reconocerían y le contarían a mis padres), una que estaba “lejos” de mi casa. Llevé ochocientos pesos que había escondido durante un buen tiempo al igual que mis ahorros y compré un helado. Era grande, cubierto con chocolate, y su empaque me resultaba llamativo. Mientras lo pagaba, pude sentir como pocas veces, algo que me atrevo a denominar “éxtasis emocional”. Camine un poco, me escabullí entre unas bicicletas y me senté cautelosamente. Miraba hacia ambos lados para estar alerta por si “algún conocido” me descubría. Abrí el empaque, lo guardé en uno de mis bolsillos a pesar de que tenía hielo en algunas partes, observé la forma del helado y simplemente lo devoré lentamente.

Llegué a mi casa, encendí la tv, me acosté como de costumbre y justifiqué mi salida con “necesitaba tréboles para una tarea de biología”. Sin nerviosismos. Pasaron unos días y descubrí algo nuevo: “no me enfermé a pesar de comer helado, todo fue una vaga creencia que me infundieron”. Decidí entonces, hacerlo por el resto de mi vida y a pesar de que un par de semanas después estuve en la clínica (por la temperatura de noviembre, el cambio de clima y esas cosas) aún continúo haciéndolo. Mi conciencia muchas veces me traicionó por medio de los sueños, pero aprendí a vivir con eso. Y así, conocí la clandestinidad.

"Escena de mi vida", para un taller de lectoescritura.

lunes, 10 de enero de 2011

Hikaru no Go


Había olvidado por completo, lo agradable que es jugar Go
Lo hice hace unos años, por la curiosidad que me produjo ver aquella serie.
Y hoy, lo volví a hacer :D




martes, 23 de noviembre de 2010


Que es resignación?
Es en síntesis: “vendarse la mente, la conciencia, para que no quede la menor posibilidad de reflexionar, de cuestionar; con el fin de que la vida no
se tan pesada, con el fin, de que la vida, solo sea la
vida”

Serán cuestiones de supervivencia?


jueves, 9 de septiembre de 2010

EL REVELADO

He recibido últimamente cierta inspiración de muchas personas que escriben, que tienen sus proyectos de revistas, periódicos o tv. Después de conocer y saber que es escribir para otros, publicar con ediciones (mal hechas) y ver mis artículos con un sentido diferente al que inicialmente tenían… Por qué no crear mi propio proyecto?

Está claro, que inicialmente las cosas serán un poco restringidas económicamente, que fundar un mini - periódico no es fácil y que encontrar buen material cuesta, pero quiero hacerlo, será mi proyecto, solo MIO y no deberé rendir cuentas al menos mientras trabaje en el ;)

Pensé entonces en llamar a mi proyecto EL REVELADO, posteriormente explicare el porqué, por ahora dejo aquí un “boceto” de la idea.

Este proyecto no tiene mayores pretensiones, de hecho, lo hago porque quiero tener una experiencia que probablemente me brindará un aprendizaje. Así que no esperen que tenga grandes diseños, ya que hasta para esas cuestiones tengo cierto mal gusto :p

jueves, 19 de agosto de 2010

Y esta fue la primera vez que pisé la arena del mar.

martes, 20 de julio de 2010

Opinión sobre el Bicentenario


Ya que hoy Colombia ha difundido a través de todos los medios posibles la celebración del bicentenario de la independencia me gustaría escribir algunas opiniones meramente personales al respecto.

En parte me parece importante que se acuda a fechas históricas y sucesos sublimes en su momento para recordar un pasado y así, teniendo presente una memoria propia poder lograr en efecto de “orgullo nacional” que genere un arraigo a la patria de cierta forma; el resultado de esto en teoría debería ser gente orgullosa de sus tradiciones que se preocupe por mantener todo aquello que ha caracterizado positivamente al país y que logre reconsiderar tantas malas decisiones pasadas (que ahora tienen nefastas consecuencias) para que en las próximas conmemoraciones haya un progreso y los errores no se repitan. Sin embargo las cosas son considerablemente diferentes y siento apatía ante tanta publicidad, artículos o frases con aires nacionalistas que probablemente solo se escucharan por estos días.

No sé si es una exageración de mi parte, pero me siento indignada ante una mentalidad tan mediocre que se enorgullece de poseer una “viveza criolla”, mentalidad que se ha convertido en una constante con la que todos los días me debo enfrentar. Sucesos pequeños como no respetar las normas cívicas (pasarse un semáforo en rojo y reaccionar agresivamente al escuchar un reclamo) o cometer la bajeza de censarse como indígena y entrar a estudiar a la universidad con puntajes que no cumplen con los mínimos requerimientos, pagando una matrícula que resulta menos costosa que una suscripción a cualquier revista, me parecen atroces y poco dignas de personas que a diario se jactan de su orgullo patriótico.

En fin, no dejaré de lado a quienes contribuyen diariamente al progreso, desarrollo y evolución de Colombia, aquellos que hacen que seamos verdaderamente libres, con opiniones y actos que van derrumbando prejuicios que llegan a ser tan limitantes. Esas personas están demostrando que la aceptación de nosotros mismos junto con una gran dosis de respeto deje de importar una preferencia sexual, ideológica, política o espiritual y así comencemos con la reparación de las brechas que nuestro pasado, nuestras malas decisiones y nuestra inconsciencia nos han dejado.

Entonces, para quienes lo merecen, feliz conmemoración de la independencia de Colombia.

miércoles, 14 de julio de 2010

De porqué decidí imponerme un nuevo requerimiento alimenticio

Existen placeres que son catalogados como mayores, en mi lista personal comer es uno de ellos, por lo tanto hace poco decidí solo comer aquello que se pueda etiquetar como -digno de comer porque produce placer-.

El chocolate nunca ha sido un mal ingrediente para cuelquier receta, además es notable la cantidad de propiedades beneficiosas que aporta como un componente llamado fenilitelamina capaz de desencadenar en el organismo una sensacion de euforia y así, un buen estado emocional. Una caracteristica del cacao es poseer suficientes alcaloides como para que el comerlo produzca una estimulación en el sistema nervioso y haga que la actividad tanto fisica como mental no sea agobiante (cosa que me sucede con frecuencia por lo que generalmente acostumbro a tomar café o té). Otros beneficios que el chocolate aporta son la reduccion de la presion sanguínea o la vasodilatacíon facilitada y de esta manera la reducción de la probabilidad de infarto en una persona.

Aparte de las positivas implicaciones físicas que resultan de comer chocolate, existen asociaciones mentales que nos hacen relacionar los recuerdos (culturalmente los chocolates son aceptados como un regalo, hecho que lo cataloga como un estímulo positivo) con la ingestión de chocolate, por eso inconscientemente hay una grata aceptacion de nuestra parte ante el chocolate.

Como cualquier afirmación posee su antítesis, cabe anotar que hay consecuencias que podrian terminar siendo perjudiciales como la obesidad o la adicción, sin embargo en mi opinión, un consumo moderado que brinde tales beneficios (mencionados anteriormente) opaca y hace que los riesgos de obesidad o adiccíon pierdan importancia.

En conclusión, vale la pena comer chocolate, incorporarlo a mi dieta y dejar a un lado aquellos tabúes y creencias populares sobre "los males que el chocolate causa a la epidermis".

Algo que resultaría muy agradable para mi, seria contrastar el marrón del chocolate con el rojo de las cerezas (fruta que me encanta), que además tiene otras cuentas vitaminas y propiedades beneficiosas para el organismo.