
Ya que hoy Colombia ha difundido a través de todos los medios posibles la celebración del bicentenario de la independencia me gustaría escribir algunas opiniones meramente personales al respecto.
En parte me parece importante que se acuda a fechas históricas y sucesos sublimes en su momento para recordar un pasado y así, teniendo presente una memoria propia poder lograr en efecto de “orgullo nacional” que genere un arraigo a la patria de cierta forma; el resultado de esto en teoría debería ser gente orgullosa de sus tradiciones que se preocupe por mantener todo aquello que ha caracterizado positivamente al país y que logre reconsiderar tantas malas decisiones pasadas (que ahora tienen nefastas consecuencias) para que en las próximas conmemoraciones haya un progreso y los errores no se repitan. Sin embargo las cosas son considerablemente diferentes y siento apatía ante tanta publicidad, artículos o frases con aires nacionalistas que probablemente solo se escucharan por estos días.
No sé si es una exageración de mi parte, pero me siento indignada ante una mentalidad tan mediocre que se enorgullece de poseer una “viveza criolla”, mentalidad que se ha convertido en una constante con la que todos los días me debo enfrentar. Sucesos pequeños como no respetar las normas cívicas (pasarse un semáforo en rojo y reaccionar agresivamente al escuchar un reclamo) o cometer la bajeza de censarse como indígena y entrar a estudiar a la universidad con puntajes que no cumplen con los mínimos requerimientos, pagando una matrícula que resulta menos costosa que una suscripción a cualquier revista, me parecen atroces y poco dignas de personas que a diario se jactan de su orgullo patriótico.
En fin, no dejaré de lado a quienes contribuyen diariamente al progreso, desarrollo y evolución de Colombia, aquellos que hacen que seamos verdaderamente libres, con opiniones y actos que van derrumbando prejuicios que llegan a ser tan limitantes. Esas personas están demostrando que la aceptación de nosotros mismos junto con una gran dosis de respeto deje de importar una preferencia sexual, ideológica, política o espiritual y así comencemos con la reparación de las brechas que nuestro pasado, nuestras malas decisiones y nuestra inconsciencia nos han dejado.
Entonces, para quienes lo merecen, feliz conmemoración de la independencia de Colombia.